La vacuna Sputnik V, producida en Rusia llega a México en medio de la controversia, ante la ausencia de resultados publicados sobre los estudios en fase 3.

No obstante, esto se solucionó el 2 de febrero, cuando una revista de medicina dio a conocer que la vacuna tiene una eficacia de más del 90%. Con todo lo que sabemos de la vacuna, ¿hay motivos para tenerle miedo o desconfianza?

El mundo empezó a recibir las noticias con respecto a la aparición de una nueva enfermedad en China, a fines de 2019, como preludio de una pandemia que hasta hoy ha causado más de cien millones de contagios y más de dos millones de muertes en todo el planeta.

La luz muy al final del túnel

Mientras contemplábamos la forma en que la COVID-19 crecía por doquier, en agosto de 2020, Rusia anunció la primera vacuna que obtenía aprobación en el mundo, la Sputnik V, que había sido desarrollada por el Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología.

Desde esa fecha, se empezó a dibujar una esperanza para la humanidad, mientras que una variedad de laboratorios farmacéuticos seguía desarrollando distintas opciones de vacunas. Algunas obtuvieron aprobaciones en distintos países, incluido México, a donde llegó primero la vacuna producida por Pfizer.

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A principios de febrero de 2021, en México, se espera la llegada de las primeras dosis de la vacuna Sputnik V para reforzar el programa de inmunización contra la COVID-19. Así lo comunicó el gobierno federal a finales de enero.

Sin embargo, existía cierta incertidumbre con respecto a los beneficios de la vacuna rusa, pues, a diferencia de otras, no se habían dado a conocer los resultados obtenidos en estudios clínicos de fase 3.

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A pesar de ello, para ese entonces la vacuna Sputnik V ya había sido registrada en 16 países y se había administrado a más de 31,000 personas en Rusia, después de haber obtenido su registro. Además, se están realizando estudios de fase 3 en Emiratos Árabes Unidos, India, Venezuela y Bielorrusia. (https://sputnikvaccine.com/esp/about-vaccine/).

Actualmente, más de 50 países han solicitado la vacuna Sputnik V. Para poder suministrar las dosis requeridas, se contará con el apoyo de laboratorios localizados en India, Brasil, China, Corea del Sur y otros países.

¿Nos pondremos una vacuna a ciegas?

¿Qué hay sobre la ausencia de datos publicados de estudios de fase 3?

El 2 de febrero, la revista The Lancet publicó por primera vez los resultados preliminares de un estudio de fase 3 realizado en Rusia. En este estudio, se aplicaron las dos dosis indicadas de la vacuna Sputnik V a más de 14,000 personas. El tiempo entre la primera y segunda dosis de las vacunas fue de 21 días.

De acuerdo con ese artículo, la vacuna Sputnik V tuvo una eficacia de 91.6%, además de que brindó una protección de 100% contra la COVID-19 de intensidad moderada a severa.

Por otra parte, los efectos adversos más comunes fueron síntomas parecidos a los de la gripe, reacciones en el sitio donde se puso la inyección, dolor de cabeza y fatiga.

Al igual que la vacuna elaborada por Pfizer y BioNTech, la Sputnik V requiere la aplicación de dos dosis para brindar una plena protección contra el virus SARS-CoV-2. A diferencia de la primera, la vacuna rusa no requiere ser almacenada a temperaturas de ultra-congelación, sino que basta con conservarla a 2 y 8 grados centígrados.

Las vacunas contra la COVID-19 ya empezaron a aplicarse en México, a un ritmo lento porque el abasto para el mundo entero es complicado y va más lento de lo que nos gustaría.

Aunque la Sputnik V no es la única que se utilizará en la población mexicana, seguramente será una de las alternativas que estén disponibles a lo largo del año.

Al menos, la luz al final del túnel ya parece estar más próxima.

Fuentes:

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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