¿No te pasa que al no dormir te da por comer de más? Cuando tenemos problemas para poder dormir o nuestras actividades son tan exhaustivas que involucran poco descanso, somos más propensos a subir de peso. Como seguramente ya lo sabes, eso no es nada bueno para tu salud. Si este es tu caso, no te preocupes, permítenos explicarte por qué ocurre y qué puedes hacer para prevenirlo.

¿Por qué subes de peso al no dormir?

Las causas por las que subes esos kilitos tras no dormir bien son variados, sin embargo, según varios estudios son señaladas 3 razones principalmente, todas ellas alojadas en el mismo sitio, nuestro cerebro.

“Uno de cada tres adultos en México no duerme las horas necesarias para llevar una vida saludable” –Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias.

Agudeza olfativa

Seguro te ha pasado que de pronto los taquitos de la esquina te huelen mejor, o que se te antoja la comida de tus amigos más de lo normal. De acuerdo con un estudio reciente de Northwestern Medicine descubrieron que estos antojos tienen una explicación científica. Pues, afirman que al no dormir bien nuestro sistema olfativo se ve afectado, causando mayor sensibilidad y detectando más rápidamente los olores de alimentos.

Cerebro insatisfecho

Por otra parte, esta misma institución menciona que la falta de sueño podría tener una estrecha relación con ciertas zonas del cerebro que regulan la actividad de la toma de decisiones de consumo de alimentos.
De acuerdo con esto, todo ocurre en la corteza insular, la cual está encargada de recibir las señales para la ingesta de alimentos, tal como el olor, el sabor y la cantidad de consumo. La privación de sueño altera esta corteza, lo que trae como consecuencia cambios en la elecciones de los alimentos e irregularidad en las cantidades que consumimos.

“La falta de sueño aumenta ciertos endocannabinoides producidos naturalmente por el cuerpo y que son importantes para el comportamiento de la alimentación.” –Science Daily

Azúcar como una solución

Al estar desgastados y no tener el tiempo o la disposición para dormir, recurrimos a buscar alimentos que nos aporten energía para rendir por más tiempo. Esto podemos traducirlo en mayor ingesta de dulces, refrescos, cafeína y bebidas energéticas, es decir, altas cantidades de contenido calórico que al no ser ocupadas, se transforman en grasa.

Por esta razón no es nada saludable consumir este tipo de alimentos, de lo contrario es casi seguro que aumentaremos de peso.

Hormonas del hambre

Otra posible explicación para este aumento de peso es que la duración del sueño está relacionada con la grelina y la leptina, hormonas encargadas de la regulación del hambre. Y la fatiga, que conduce a la realización de menos actividad física.

Asimismo, pero para nada menos importante, el agotamiento constante del cuerpo provoca pocos deseos de querer realizar actividad física, lo que implica cierto nivel de sedentarismo y por tanto, aumento de peso.

¿Cómo puedes evitarlo?

Para evitar que este tipo de situaciones afecte tu cuerpo, te recomendamos que sigas estos consejos:

  • Que tu olfato no te engañe. No toda la comida que huele bien es saludable.
  • La grasa y el azúcar no son la solución. No sustituyas un buen descanso por comida chatarra.
  • Pero lo más importante de todo, ¡duerme bien! Organiza tus tiempos de sueño.

Recuerda que el sueño es parte primordial en la vida del ser humano, evita desgastes innecesarios y evalúa si realmente vale la pena condicionar tu descanso a costa de tu bienestar físico y mental.

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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