Lo has visto en pelis, series y caricaturas. ¡Cuidado si le das azúcar a un niño! Saltará, correrá y gritará más de lo normal. Inclusive, a veces afirmamos con total libertad que el azúcar causa hiperactividad en los niños. Pero … 

¿El azúcar los vuelve hiperactivos?

Toda esta idea de la relación entre el azúcar y la hiperactividad surgió en 1973, cuando el doctor alergista Benjamin Feingold señaló en su “Dieta de Feingold” para el tratamiento de personas con hiperactividad, que debían evitar al máximo el consumo de colorantes y sabores artificiales y ¡boom! De allí surgieron teorías acerca de que el azúcar afecta dicha condición.

Se sabe que los hidratos de carbono (carbohidratos) son la principal fuente de obtención de energía del cuerpo. Los carbohidratos provenientes del azúcar son transformados en energía para el organismo, pero cuando estos no son gastados en la actividad física, quedan almacenados y algunos terminan convirtiéndose en grasa.

Debido a que los niños suelen ser mucho más activos físicamente que los adultos, requieren de mayores cantidades de azúcar, pero esto no significa que por darles mayor cantidad se activarán más de lo normal.

El mito de que el azúcar causa hiperactividad en los niños: 

El hecho de que un niño o niña consuma azúcar no los convierte en hiperactivos. La hiperactividad no sólo se trata de que un niño corra y brinque por doquier, pues muchas veces eso sólo se trata de conductas comunes de la infancia.

La hiperactividad suele ser causada por el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que se debe a una condición diferente en el funcionamiento del cerebro.

El TDAH se caracteriza principalmente por: hablar constantemente sin importar interrumpir a otros, moverse rápidamente pero con torpeza, tocar absolutamente todo lo que está alrededor y seguirse moviendo a pesar de estar sentado o acostado.

A lo largo de muchos años, diversos científicos han estudiado la posibilidad de que el azúcar fuese el causante de la hiperactividad, llegando a la conclusión de que éste no posee efectos sobre el comportamiento infantil. Aunque se han descubierto ligeros efectos en algunos niños.

Entonces, si bien tus hijos no se convierten en una bomba de saltos y gritos sólo por comer dulces y refrescos, lo que sí es cierto es que como padres debemos regular la cantidad de azúcar que consumen. ¿Por qué? Porque la ingesta excesiva de carbohidratos tienen efectos que sí pueden impactar negativamente en su salud, tal como la aparición de caries, aumento de peso, problemas cardíacos y mayor riesgo de padecer diabetes a temprana edad.

Así que, de ahora en adelante, que tu preocupación no sea que tus hijos se vuelvan hiperactivos por comer azúcar, sino que su consumo en exceso haga daños en su salud.

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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