¿Te ha pasado o conoces a alguien que tan sólo con oler las flores, el polvo o estar cerca de mascotas comienzan a estornudar y les lloran los ojos? A este conjunto de síntomas que tienen origen en la nariz se le denomina como rinitis alérgica y se cree que podría estar relacionado (entre otras cosas) con nuestra flora intestinal. ¿Por qué?

La rinitis alérgica es un problema que afecta a más de 400 millones de personas alrededor del mundo.

Cuando una persona con rinitis alérgica inhala algo que le desencadena una alergia como el polvo o está en contacto con mascotas (alérgenos), el cuerpo comienza a liberar químicos como la histamina, la cual desencadena los síntomas de alergia que conoces como:

  • Secreción nasal
  • Estornudos
  • Comezón y ojos rojos
  • Congestión y presión en los senos nasales

¿Y qué tiene que ver con nuestro intestino?

De acuerdo a diversos estudios epidemiológicos y microbiológicos, se tiene la hipótesis de que el origen de estas enfermedades alérgicas pueden deberse en parte por un desequilibrio microbiano en el intestino, denominado como disbiosis intestinal.

De los pacientes con rinitis alérgica, 67% de los adultos padece congestión nasal y 88% de los niños tiene problemas para conciliar el sueño como consecuencia de esta enfermedad.

La disbiosis de la microbiota intestinal es considerada un factor determinante en el desarrollo de alergias infantiles. Se sabe que una proporción elevada de la bacteria Ruminococcus gnavus provoca inflamación del tracto intestinal, fomentando la aparición de manifestaciones alérgicas, principalmente respiratorias.

La exposición de un recién nacido a las bacterias de su madre le ayuda a fortalecer su sistema inmune y una microbiota más diversa, reduciendo así el riesgo de que presente enfermedades respiratorias como la rinitis alérgica y el asma.

Esto ha llevado a exhortar con mayor razón que las mujeres embarazadas tengan una alimentación de calidad, equilibrada y reforzada con probióticos para lograr que sus hijos tengan un equilibrio de su microbiota intestinal y reducir así el riesgo de padecer enfermedades respiratorias.

Actualmente, existen tres tipos de tratamientos para la rinitis alérgica: no estar expuestos a los alérgenos, tomar medicamentos o pasar por un proceso de desensibilización. Pero se están realizando investigaciones que contribuyan a fortalecer la microbiota intestinal y así poder controlar o prevenir la rinitis alérgica.

Es así que, además de que la disbiosis intestinal puede tener consecuencias gastrointestinales y autoinmunes, también podría estar fuertemente relacionada con tus alergias, en este caso, la rinitis alérgica. Y tú, ¿cuidas tu flora intestinal?

 

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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