Seguramente ya conoces todas las consecuencias de echarnos más copitas de las que debemos. Desde el daño hepático, renal, sanguíneo y hasta psicológico. Pero, ¿sabes con exactitud qué es lo que le ocurre a nuestro cerebro por beber alcohol en exceso?

No sólo se trata de una pesada resaca. El alcohol es una sustancia neurotóxica, es decir, que tiene efectos negativos sobre nuestras células nerviosas.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016, se estima que 1.8 millones de mexicanos tiene dependencia al alcohol.

¿El alcohol mata neuronas?

No te preocupes, tu neuronas no mueren cada vez que vas a “conbeber” con tus amigos los fines de semana, peeero… Aunque el alcohol no es una exterminador de células cerebrales, sí puede dañarlas a largo plazo.

Por allá de 1990, los investigadores en Neuropatología del alcoholismo (CG Herper y JJ Krill) descubrieron que existía una pérdida de neuronas en la región frontal del cerebro como consecuencia de un consumo frecuente de alcohol. Pero no fue hasta más tarde que se descubrió que las neuronas no mueren y que de ser así, no se debe directamente al contacto de estas con el alcohol.

Si bien las células nerviosas no se desactivan, el alcohol sí puede producir un daño cerebral a largo plazo. Pues, su consumo excesivo y prolongado puede dañar las dendritas (las prolongaciones con las que se conectan las neuronas)  localizadas en el cerebelo y reducir la comunicación entre las neuronas, al igual que alterar su estructura, lo que puede llevar al desarrollo de una enfermedad cerebral orgánica grave.

Por otro lado, el abuso de alcohol puede llevar a una deficiencia de vitamina B (tiamina) lo que puede resultar el síndrome de Wernicke-Korsakoff, un trastorno neurológico que provoca la pérdida de neuronas, lo que puede traer como consecuencias, problemas de memoria, amnesia y falta de coordinación muscular. La intensidad de este síndrome puede aumentar entre más temprano se consume alcohol en exceso durante un tiempo prolongado.

Dejar de beber durante tres o cuatro semanas ha demostrado reducir los efectos del alcohol sobre la pérdida de memoria y las habilidades para la resolución de problemas.

Por si fuera poco, se ha observado que en bebedores constantes la corteza del lóbulo frontal de su cerebro, la cual está relacionada con funciones intelectuales superiores, puede contraerse.

Generalmente, la contracción de esta parte del cerebro incrementa con el paso de la edad, pero se ha observado que la ingesta crónica de alcohol también puede influir también e incluso más rápidamente.

Es así que, en conclusión, se sabe que consumir unas chelas de vez en cuando no matará tus neuronas pero, a largo plazo, podría interferir en las funciones de tu cerebro. Todo depende de la frecuencia en que bebas y la cantidad que consumas. Recuerda que por algo dices “salud” en cada brindis.

 

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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