Aunque muchos de nosotros nos hemos acostumbrado al consumo de comida rápida proveniente del occidente (norteamérica), la cual incluye altas proporciones de carnes rojas y productos de repostería, se ha advertido que la dieta occidental es perjudicial para la salud debido a su alto contenido de grasas saturadas y las bajas cantidades de ácidos grasos omega-3, aunado a un excesivo uso de sal y azúcar refinada.

La búsqueda de alternativas más saludables ha dado lugar a una variedad de dietas, como la llamada dieta mediterránea. Aquí te presentamos siete datos rápidos sobre la dieta mediterránea que debes conocer y que probablemente te orientarán a cambiar tu tipo de alimentación.

1 ¿En qué consiste la dieta mediterránea?

Se le denomina con este término a la alimentación que se consumía habitualmente en tres países colindantes con el mar Mediterráneo (España, Grecia e Italia) durante las décadas de los 50’s y 60’s. Esta incluía:

  • Un bajo contenido de carne y grasas animales
  • Porciones importantes de cereales y aceite de oliva
  • Alto consumo de legumbres, frutas y hortalizas
  • Y la inclusión de cantidades moderadas de lácteos fermentados (no líquidos) y vinos (u otras bebidas alcohólicas)

2 Tiene sus repercusiones negativas

Adoptar este tipo de alimentación en forma cotidiana podría generar ciertos problemas nutricionales como:

  • Aumento de peso
  • Deficiencias de hierro y calcio
  • Consumo de alcohol poco favorable para algunas personas (mujeres embarazadas, quienes padecen enfermedades del hígado y cuando existe riesgo de desarrollar cáncer de mama)

3 Es recomendable para diabéticos

Según evidencias científicas, la dieta mediterránea es benéfica para los diabéticos, pues mejora su estado de salud cardiovascular. En un artículo publicado en la revista American Journal of Medicine afirma que puede reducir factores nocivos para la salud como la presión arterial y los niveles de azúcares y grasas en la sangre.

El alto contenido de aceite de oliva es la principal característica de esta alimentación y tiene un efecto directo en la salud cardiovascular por su alto contenido de ácido oleico y sustancias como los compuestos fenólicos, que son antioxidantes muy potentes.

4 Es benéfico contra el cáncer

La dieta mediterránea se asocia con una disminución del riesgo de desarrollar cáncer, sobre todo en el caso de los tipos que surgen en el tracto digestivo, como el cáncer faríngeo, esofágico, gástrico y colorrectal. Por otra parte, se ha visto que también podría reducir el riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas.

5 La pizza NO forma parte de la dieta mediterránea

Sí. Muchas personas que desean empezar esta dieta conservan el cliché de que, por su origen italiano, la pizza forma parte de la dieta mediterránea, pero es completamente falso. La pizza, que es un éxito comercial en muchos países, no forma parte de ninguna dieta. Cabe señalar que debe considerarse como un alimento dañino por su alto contenido de calorías, sodio y grasas malas (saturadas).

6 La dieta mediterránea y el consumo de alcohol

Sí. La dieta mediterránea incluye un consumo moderado de alcohol, pero hay que ser muy claros con respecto a lo que esto significa. Tradicionalmente, contempla que la comida se acompañe con bebidas alcohólicas (principalmente vino), en días salteados durante la semana, ¡en cantidades bajas! Si quieres seguir la dieta mediterránea, debes saber que eso no significa beber en exceso y tampoco podrás sustituir el vino con cualquier otra bebida alcohólica (cerveza).

7 Alimentos que NO forman parte de la dieta mediterránea

En algunas lecturas podrías encontrar que la dieta mediterránea incluye postres ricos en grasas saturadas, quinoa o quinua, margarina, papas y tofu, pero esto es una equivocación. Por cierto, el aguacate tampoco forma parte de la dieta mediterránea.

Por último, contempla que la dieta mediterránea es económicamente accesible en Europa por la facilidad con la que se consigue el vino, los quesos y el pescado. Pero en países como México, es seguro que el precio de estos productos te deje con un mal sabor de boca.

No olvides que si deseas adoptar este régimen alimenticio, debes de acudir con un nutriólogo, quien te dará la asesoría que necesitas y aclarará todas tus dudas. ¡Buen provecho!

 

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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