Por andar con prisa, para evitar cocinar o simplemente por el puro antojo, comer en la calle es un hábito alimenticio muy común en muchas partes del mundo, y en México somos expertos en la comida callejera, que aunque su precio es muy económico, podría tener un alto costo para nuestra salud. 

No importa si se trata de tacos, tortas, tamales, chilaquiles, pan, fruta, mariscos y hasta guisados, las enfermedades están a la orden del día. Pues, por deliciosa que sea esta comida, no todos los vendedores tienen hábitos de limpieza o siguen ciertos estándares sanitarios al elaborar sus alimentos.

Estos son tan sólo algunas sorpresas desagradables que tal vez ignorabas pero que puedes encontrar al momento de consumir algún producto en la calle:

Aguas grises

Podría ser este uno de los aspectos más desagradables que podemos hallar en la comida que venden en la vía pública, ¿sabes cuán laborioso es lavar todos los ingredientes para preparar una torta o una ensalada?

No es raro ver a algún vendedor utilizando la misma agua para lavar los ingredientes, para lavar sus herramientas de cocina, y hasta para lavar los platos en los que comiste. Además de lo repulsivo que pudiese sonar esto, también puede ser peligroso pues podrías contraer enfermedades infecciosas causadas por virus, bacterias o parásitos.

Por otro lado, también es peligroso que no se laven los alimentos, pues al no hacerlo pueden ser causantes de enfermedades. Tal es el caso de la salmonelosis, la cual  es causada por la Escherichia coli (E. coli) presente en  frutas, verduras y alimentos de origen animal que no son lavados previamente o que están crudos.

Evita consumir alimentos en la calle que requieren tomarse su tiempo para una adecuada cocción, como la carne al pastor o los mariscos.

Heces en el aire

No las vemos y rara vez las olemos, pero en muchas zonas (principalmente las urbanizadas) vuelan en el aire diminutas partículas de materia fecal humana y de animales las cuales transportan agentes infecciosos como larvas y huevos de parásito. Tal es el caso del parásito llamado Taenia solium (solitaria), que es la que produce cisticercosis. Esta enfermedad se presenta cuando ingieres huevos del gusano que forman cisticercos en diferentes partes del cuerpo, incluyendo los músculos y el cerebro. Contrario a lo que se piensa, esta infección no proviene de la carne de puerco en sí, sino de la materia fecal que está flotando constantemente en el ambiente y que puede pararse en cualquier alimento.

Descomposición por el ambiente

Factores como la luz, la calidad del aire, la humedad y la temperatura juegan un papel muy importante en el proceso de descomposición de los alimentos. Por desgracia, el ambiente urbano favorece de manera exponencial este proceso, pues estas condiciones hacen que la descomposición ocurra más rápido y que pueden traer como consecuencia una intoxicación.

El oxígeno favorece el desarrollo de bacterias patógenas que pueden causar enfermedades. La luz puede hacer que algunos alimentos pierdan sus nutrientes o que también estos se deterioren. El calor aumenta las reacciones enzimáticas y otros constituyentes de los alimentos, desapareciendo así sus vitaminas y su humedad, de ese modo la comida se seca, decolora, cambia su aroma y su sabor.

Aunque pudiera nos desagrade y aunque el antojo nos traicione, no es bueno consumir cualquier cosa que nos encontremos en la calle. Tomémonos un tiempo para cocinar así sabremos qué estamos consumiendo o por lo menos asegurarnos de que ponemos nuestra salud en buenas manos.

 

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s