Una mala alimentación no sólo se trata de un alto consumo de azúcar, sino también del cloruro de sodio, o como lo conoces comúnmente: la sal. 

Diversas organizaciones de salud recomiendan consumir 2,300 miligramos de sodio, lo que equivale a una cucharadita de sal, ¡Pero ojo! Esta cantidad debe ser la suma total de la sal consumida en todos los alimentos del día. 

Y sí, la pizca de sal con la que condimentas los alimentos no excede la cantidad recomendada, sin embargo muchos alimentos que consumes diariamente contienen sodio, incluso cuando no te sepan salados. Por eso es importante prestar atención a los etiquetados, porque aunque la sal tiene muchos beneficios para la salud, no se debe abusar de su consumo.

Principales beneficios del sodio para la salud: 

  • Mantener un adecuado equilibrio de los líquidos almacenados en el cuerpo.
  • Influir en la contracción y la relajación de los músculos.
  • Regula la digestión
  • Ayuda a transmitir los impulsos nerviosos

Nuestros riñones se encargan de regular la cantidad de sodio que hemos consumido,  si es bajo estos utilizan sus propias reservas, si es alto estos desechan el exceso mediante la orina.

El consumo excesivo de sal ocasiona que nuestro cuerpo retenga agua,  por lo que el volumen de sangre aumenta, provocando que la presión sanguínea se eleve, y como consecuencia provoque:

  • Problemas cerebrovasculares
  • Enfermedades del corazón
  • Hipertensión
  • Enfermedades renales
  • Insuficiencia cardíaca
  • Aumento en el riesgo de padecer un infarto

Es por ello que, debemos medirnos con el consumo de sal. Y no, no es tan difícil como parece. Estos 4 tips para consumir menos sal te servirán:

1 – Evita alimentos procesados y la comida rápida.

Las hamburguesas y la pizza deben quedar fuera de tu menú. No quiere decir que los tengas totalmente prohibidos, pero entre menos consumas este tipo de comida, mejor. Asimismo, los alimentos en lata y los congelados tampoco son una buena opción, pues aparte de los conservadores incluyen altas cantidades de sodio.

2 – Evita condimentos, aderezos y sazonadores.

Existen alimentos muy sanos que no requieren que les añadas más sodio del que ya tienen, tales como:

  • Vegetales
  • Mariscos
  • Carne (res, pollo, cerdo, etc.)
  • Ciertos productos de origen animal (como el queso y el huevo)
  • Pastas, panes y cereales

Evita agregarles aderezos de ensaladas, catsup o salsas botaneras. Además, evita usar sazonadores en polvo o “consomé de pollo” en cubos, pues aunque estos productos te ahorren tiempo, estás sumando una alta cantidad de sal, mejor utiliza hierbas y condimentos naturales. 

3 – Nada de saleros sobre la mesa

Si los alimentos contienen sal, y cuando cocinas les agregas sal, ¿crees que haga falta poner saleros sobre la mesa?

4 – Lee las etiquetas

Afortunadamente, existe una gran variedad de productos que no contienen sodio, o que lo poseen en bajas cantidades. Cuando vayas a comprar alimentos enlatados o procesados, asegúrate de que la etiqueta contenga leyendas como:

  • Libre de sodio
  • Bajo en sodio
  • Sin sal

Como puedes observar, muchos alimentos que consumimos en nuestra dieta diaria contienen sodio. Es por ello que hay que procurar vigilar las cantidades que consumimos y evitar agregarle más sal a los alimentos de la que ya tienen. Gracias a esto estarás menos salado, bueno, por lo menos de tu cuerpo.

 

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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