Cada vez que hay contingencia ambiental (más o menos cada semana) además de no poder circular, se nos prohíbe realizar ejercicio al aire libre, ¿te has preguntado por qué? Descubre lo que la contaminación podría hacerle a tu salud.

En los últimos años, salir a correr o caminar no parece una muy buena opción debido a los altos índices de contaminación en las ciudades, en nuestro caso, las constantes contingencias ambientales incluso prohíben realizar actividades en la intemperie. La mayoría de la población mundial, 52% de hecho, habita en centros urbanos, y si se trata de realizar ejercicio, gran parte de las actividades deben realizarse en exteriores en donde es más probable que estén expuestos a contaminantes. Pero, ¿cómo puede afectar la contaminación a nuestro salud?

Cuando realizamos ejercicio, nuestra respiración se vuelve predominantemente oral, lo que ocasiona que los contaminantes evadan el sistema de filtración de aire que existe en la nariz, por ello la dosis de contaminantes que respiramos aumenta. Aunado a esto, al hacer ejercicio aeróbico aumenta la cantidad de aire inhalado y este llega más profundamente a los pulmones.  El ozono que respiramos afecta la función de los pulmones, altera la frecuencia cardíaca, causa inflamación de las vías respiratorias y reduce los mecanismos de defensa de los pulmones.

Esta situación provoca problemas en la salud, como:

  • Daño a las vías respiratorias.
  • Mayor riesgo de desarrollar asma.
  • Empeoramiento del asma o de enfermedades pulmonares existentes.
  • Aumento del riesgo de infartos cardíacos y problemas circulatorios en el cerebro.
  • Incremento del riesgo de muerte por cáncer pulmonar y por enfermedad cardiovascular.

¿Cuál es la solución?¿El sedentarismo o exponernos a los contaminantes? Recordemos que el sedentarismo tiene graves consecuencias en la salud, ya que eleva la probabilidad de sufrir enfermedades del corazón. Así que no, el sedentarismo no es una opción.

Pero no todo está perdido, aún existen ciertas recomendaciones que puedes seguir para tener una vida saludable aunque vivas bajo un cielo contaminado:

  1. Haz ejercicio en parques. Son zonas con menos cantidades de emisiones.
  2. Aléjate lo más posible de las vías vehiculares. Se ha comprobado que los niveles de contaminantes son más altos en calles transitadas.
  3. Al ejercitarte, no vayas detrás de vehículos automotores.
  4. No hagas ejercicio en calles saturadas y con edificios grandes. La contaminación ambiental queda estancada en las calles rodeadas por construcciones de mucha altura.
  5. Evita ejercitarte en puntos cercanos a los semáforos, Cuando se reinicia la marcha, los vehículos emiten más emisiones contaminantes.
  6. Mantente alerta de los niveles de contaminantes que reportan las autoridades.
  7. Pon atención al clima, en días soleados y calurosos hay mayor contaminación, mientras que con clima lluvioso o viento disminuye.
  8. Evita las horas pico. Es mejor optar por otro horario o una zona menos concurrida.
  9. Evita exponerte a contaminantes y/o humo de tabaco en espacios interiores. Aspirar y usar ciertos productos de limpieza puede ocasionar una mala calidad del aire, por lo que es mejor no ejercitarse inmediatamente después de hacer limpieza.

Aunque la contaminación puede ser un factor para hacerte dudar de comenzar tu rutina de ejercicio, comenzar una actividad física puede traerte muchos más beneficios de los que te imaginas; no pongas más pretextos y mejor sigue las recomendaciones.

 

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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