No cabe duda de que, ya sea granulada, fina o  en piedra, la sal le da un toque auténtico de sabor a nuestros alimentos, resaltando los sabores y la esencia de cada platillo. Y no sólo eso, de hecho, este sazonador también sirve como conservador y forma parte de nuestra diaria nutrición.

Pero, como todo en la vida en exceso es malo, la sal también puede hacer gran daño a nuestro organismo, ya que está relacionada principalmente con la hipertensión arterial, inclusive, en gran cantidad podría causar hipertiroidismo, afectando a tus órganos y a tu ritmo cardíaco. Es por ello que expertos en nutrición recomiendan reducir su consumo al máximo.

“La sal de mesa pasa por una temperatura mayor a 1,200 grados Fahrenheit, con lo cual destruye gran parte de sus propiedades nutrimentales. Por si fuera poco, se le añaden conservadores para evitar que se humedezca con el paso del tiempo“.

Si al leer ésto ya estás pensando en dejar esta sustancia, o por lo menos te gustaría consumir una más sana, aquí te hablamos de 8 sales que pueden mejorar tu salud y tu comida.

SAL DE MAR

Como su nombre lo indica, se obtiene tras separar la sal del agua de mar, y al igual que el de mesa, contiene yodo natural en pequeña cantidad y está mucho menos procesada que la otra, El problema está en la contaminación de nuestros océanos, ya que esta agua contiene micro plásticos que en exceso pueden dañar nuestra salud. Así que si deseas consumirla por su sabor único, hazlo, pero procura que no sea tu primera opción.

SAL ROSA DEL HIMALAYA

Como imaginarás, proviene del Himalaya. Su color rosado se debe a su alto contenido en hierro, pero no sólo eso, también contiene otros 84 elementos (entre ellos, calcio y magnesio)  saludables para el cuerpo. Su consumo se ha relacionado con, la reducción de calambres musculares, mejora de los niveles de azúcar en la sangre, entre otras cosas. Por suerte, como se ha comercializado mucho últimamente, su precio ha disminuido.

SAL CÉLTICA

También conocida como sal gris, la sal del mar céltica es de las preferidas en el Reino Unido y Francia, ya que su arcilla y arena producen cristales ricos en minerales. Además, cambia un poco la textura de los alimentos al ser ligeramente húmeda. Y, al igual que la sal rosa del Himalaya,  te previene de calambres musculares y tiene menor contenido de sodio, así que no afecta a personas hipertensas. El problema recae en que esta sal es mucho más cara por el proceso que se requiere para poder obtenerla.

FLEUR DE SEL

Obtenida exclusivamente de las costas francesas, posee un sabor delicado y una textura suave, pero en cuestiones de salud no brinda ningún beneficio adicional y en cuestiones económicas tampoco es muy recomendable.

SAL NEGRA

Este tipo de sal llama la atención por su peculiar color concedido por el carbón proveniente de la lava enfriada de Hawaii. Además de hacer los platillos más atractivos visualmente, el carbón que contiene ayuda a mejorar la digestión y remueve algunas toxinas del cuerpo. Por otro lado, también este elemento está asociado con el cáncer de colon, sin mencionar que también por ser extraída de un volcán, esta sal contiene un alto contenido de sodio y azufre, por lo que si deseas consumirla, se recomienda hacerlo esporádicamente.

SAL ROJA

Como la sal negra, también es hawaiana y es llamada así por la arcilla “alaea”, la cual le da un tono rojizo. Este tipo de sal es la más rica en minerales, en especial en hierro, por lo que si estás embarazada o si tienes alguna condición por la que necesitas consumir más hierro, esta sal es ampliamente recomendada.

AZUL PERSA

Es una de las sales más raras del mundo, obteniendo su color por la compresión que ha sufrido el mineral a lo largo de milenios y, aunque es físicamente hermosa, no brinda ningún beneficio extra a tu salud y es excesivamente cara.

SAL BAJA EN SODIO

Su falta de sodio está compensada con potasio, así que aunque puede ser beneficiosa para ciertos pacientes con problemas renales o cardíacos, puede debilitar los músculos y los riñones si eres una persona sana. Consume esta sal únicamente si está prescrita por un doctor o un nutriólogo.

Como puedes observar, no siempre lo más caro es lo mejor. Lo más recomendable es no abusar de ponerle sal a todos los alimentos y menos diario. Pero si tu platillo y tu paladar realmente lo amerita, escoge sabiamente.

 

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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