¿Gripe constante? ¿Dolor frecuente en la garganta? ¿Problemas digestivos diarios? ¿Te consideran una persona “enfermiza“? Seguro te interesará saber esto.

Nuestro cuerpo está siempre protegido de muchas agresiones y microbios que pueden causarnos una enfermedad. Todo esto gracias a los complejos mecanismos de defensa  con los que cuenta nuestro cuerpo y que se conocen como sistema inmunológico.

Cuando funciona correctamente, el sistema inmunológico destruye a la mayoría de los bichos que entran a nuestro cuerpo antes de que causen daños. Pero hay ocasiones en que algo nos afecta e impide que reaccionemos adecuadamente contra los invasores. Cuando eso pasa, se dice que traemos “las defensas bajas”. Los doctores conocen a este problema con el nombre de inmunodepresión o inmunodeficiencia.

Hay casos en los que la inmunodeficiencia es producida por un defecto de los genes, que ocasiona que nuestras defensas tengan un defecto de nacimiento. Esos casos se conocen como inmunodeficiencia primaria.

Por otro lado, las defensas bajas pueden ser una consecuencia de ciertas circunstancias, como el uso de ciertos medicamentos o tratamientos (como la quimioterapia), así como la presencia de algunas infecciones (como el SIDA). En esos casos, se dice que la inmunodeficiencia es de tipo secundario.

Existen más de 200 tipos diferentes de inmunodeficiencias primarias que se originan en distintos genes y tienen diferentes efectos. En general, las personas afectadas son enfermizas, es decir, frecuentemente tienen infecciones, que además pueden tardar en curarse aunque estén bajo tratamiento.

No todas las inmunodeficiencias primarias son iguales, pero algunas de sus manifestaciones generales incluyen:

  • Aparición frecuente y repetitiva de infecciones como:
    • Neumonía
    • Bronquitis
    • Sinusitis
    • Infecciones de oído
    • Infecciones de piel
  • Presencia de infecciones causadas por hongos
  • Retraso del crecimiento
  • Necesidad de utilizar antibióticos más fuertes
  • Problemas digestivos como:
    • Cólicos
    • Pérdida del apetito
    • Náusea
    • Diarrea

Otros signos pueden ser:

  • Alteraciones de la coagulación
  • Anemia
  • Enfermedades autoinmunes, como:
    • Lupus
    • Artritis reumatoide
    • Diabetes mellitus tipo 1

En caso de que sospeches que tú o una persona cercana a ti tiene una inmunodeficiencia, es fundamental que el médico realice el diagnóstico cuanto antes, para que pueda darse un tratamiento adecuado.

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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