Los gatos son unas mascotas muy peculiares. Además de su curioso y explorador instinto, suelen tener un carácter autosuficiente, voluntarioso y nada sumiso. Pero también hay que ser muy cuidadosos con ellos, ya que si se molestan con su amo… ¡ZAS! Podrían atreverse a sacar las garras.

No cabe duda de que el rasguño de un gato es bastante doloroso, ya que sus delgadas y afiladas uñas pueden penetrar la piel fácilmente. Aunque a veces el problema no para allí, debido a que existe una infección que ocurre comúnmente como consecuencia de la lesión. De hecho, se le conoce como “enfermedad por arañazo de gato“. A pesar de su nombre, esta enfermedad no solamente se contagia a través de rasguños, sino también por mordeduras o cuando estos mininos lamen la herida abierta de alguna persona.

Pero ¿Es culpa del gato? ¿Quién causa la infección?

Sí y no, alrededor del 40% de los gatos en algún momento de su vida tienen a la bacteria Bartonella henselae, la verdadera causante de esta infección. Los gatos la tienen en especial cuando son cachorritos menores a un año de edad y es fácil que se contagien unos a otros por medio de las pulgas.

Generalmente, en los felinos no suelen presentar signos de enfermedad, pero en las personas se manifiestan luego de algunos días de haber ocurrido la infección. En un principio, aparecen lesiones enrojecidas y levantadas en la zona de piel en donde entró la bacteria, las cuales pueden durar por una o más semanas. Después, ocurre una inflamación de los ganglios linfáticos, siendo variable la ubicación en el cuerpo (es más frecuente en las axilas y cuello). Normalmente, esta inflamación dura entre dos y cuatro semanas, pero puede extenderse por varios meses.

En algunos casos, la enfermedad por arañazo de gato también ocasiona otros síntomas como malestar general, fatiga, fiebre, dolor de cabeza, pérdida del apetito, dolor de garganta y dolor de las articulaciones. En algunos casos raros, la bacteria puede entrar por los ojos y causar conjuntivitis.

¿Cómo puedes prevenir esta infección?

Hay algunas acciones que puedes llevar a cabo para reducir la probabilidad de que tu gato te contagie la Bartonella, como:

  • Lavarte con agua y jabón las heridas causadas por los gatos.
  • Lavarte las manos con agua y jabón después de jugar con tu micifuz.
  • Cuando haya personas con problemas inmunológicos en casa, evita comprar gatitos menores de un año de edad.
  • No juegues rudo con tu gato, para no provocar que te arañe o muerda.
  • No permitas que tus mininos laman tus heridas.
  • Evita tocar gatos callejeros.
  • Mantén cortas las uñas de tus gatos.

También es muy importante aplicarle a tu gato un desparasitante una vez al mes que te recomiende el veterinario para evitar la presencia de pulgas. Cuida a tu gato y cuida tu cuerpo.

Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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