Si estás embarazada y amas a los gatos, tanto que tienes más de dos en la casa, seguro alguien ya te dijo que es peligroso para tu bebé y para tu salud. Ahora, te aclararemos qué tan cierto es esto.

Muchas personas aseguran que tener un gato en casa si estás embarazada podría poner en riesgo a tu bebé, esto debido a que los gatos pueden sufrir de una enfermedad parasitaria llamada TOXOPLASMOSIS. Sin embargo, te tenemos una buena noticia, no tendrás que deshacerte de tu minino y a continuación te explicamos por qué:

Para empezar la toxoplasmosis es causada por el parasito toxoplasma gondii, que también te puedes encontrar en frutas y verduras mal lavadas, en la carne cruda, en la tierra y sí, en el excremento de tu gato. Pese a que se estima que el 50% de la población en nuestro país está infectada, hay una razón por la cuál no todos estamos enfermos: nuestro sistema inmune.

Si estamos sanos, nuestro sistema inmune luchará contra este parásito, lo encapsulará en un quiste microscópico, y si bien nunca podrá ser expulsado del cuerpo, tampoco podrá reproducirse ni infectar a alguien más (incluido tu bebé), además de que tu cuerpo desarrollará inmunidad ante esta infección.

Y segundo la infección por toxoplasma que puede causar daños a tu bebé solo ocurre cuando tu gato se infecta durante tu periodo de embarazo (lo cual puedes evitar no dándole carne cruda ni dejándolo atrapar ratas);

El riesgo de contagiar a tu bebé aumenta entre más edad gestacional tenga:

  • 10-20% en el primer trismestre
  • 25-30% en el segundo trimestre
  • 60-80% en el tercer trimestre

y podría causar descalcificaciones dentro del cráneo, un hígado grande, líquido en el abdomen, problemas en los ojos, disminución en las plaquetas e incluso daño en el sistema nervioso.

Pero si tu gato lleva años contigo y nunca se enfermó, probablemente tú ya estés inmunizada contra esta enfermedad. Así que no tendrás razón alguna para deshacerte de él.

¿Cómo saber si tu gato tiene toxoplasmosis?

Si tu gato presenta fiebre alta, ha perdido peso, se siente débil, no come, le cuesta trabajo respirar o respira rápido, tiene mocos, diarrea, le duele cuando le tocas el abdomen, vomita, maulla atípicamente y se mueve en círculos entre las cosas, entonces podría tener toxoplasmosis.

Nuestra recomendación es que, si estás planeando embarazarte y deseas estar 100% segura, lleves a tu gato al veterinario para que te de un diagnóstico certero; y si estás embarazada y te preocupa convivir con tu gato, tranquila, si nunca ha presentado alguno de los síntomas anteriormente mencionados, estás a salvo.

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Escrito por:Mimisqui de Loft Media LATAM

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